🧭 Resumen de la travesía: El Camín a Cuadonga es mucho más que una ruta de 72 km; es un viaje al epicentro de nuestra identidad. Desde la antigua Gigia romana hasta el misticismo de la Santa Cueva, recorremos senderos que huelen a historia y resistencia. Esta ruta fue, además, mi "campo de entrenamiento" y la antesala perfecta para afrontar la dureza del Camino Primitivo. Tres días de inmersión en la Asturias profunda, donde cada paso nos acerca al origen del Reino.
El Camín a Cuadonga conecta dos mundos: la vitalidad de Gijón con el misticismo del Santuario de Covadonga. Conocido históricamente como el "Camín de la Reina", es una ruta que honra la tradición más pura. Completamos esta gran experiencia en tres jornadas, el ritmo ideal para disfrutar del paisaje sin sucumbir al agotamiento y prepararnos para futuros retos mayores.
📜 I. El Inicio de los Tiempos: La Vía del Refugio
¿Cómo comenzó este camino? Su historia es apasionante y se remonta al siglo VIII. No nació como una ruta turística, sino como una vía de supervivencia. Tras el colapso del reino visigodo en el sur, los cristianos que huían de la invasión musulmana utilizaron estas sendas que conectaban la costa con el corazón de los Picos de Europa.
Cada paso que damos hoy hacia Covadonga es el mismo que dieron aquellos que seguían a Pelayo. Para ellos, estas montañas no eran solo paisaje, eran un refugio inexpugnable. Históricamente, este camino era la arteria que mantenía vivo el contacto entre el litoral y la resistencia en las cuevas. Al caminarlo, estamos reviviendo la ruta de los últimos cristianos que, contra todo pronóstico, decidieron que aquí comenzaría algo nuevo.
🧭 II. Signos, Símbolos y la Mirada del Peregrino
La señalización es excelente, pero curiosa. Al compartir tramos con la Vía Norte del Camino de Santiago, se produce un fenómeno divertido: nos cruzamos con peregrinos que van hacia Compostela. Sus miradas de extrañeza al vernos caminar en sentido contrario siempre me sacan una sonrisa. ¡Ellos van hacia la tumba del Apóstol, pero nosotros vamos hacia el origen de la Reconquista!
Nos guían los postes de madera y el Trisquel 🔱. Este símbolo celta nos recuerda el equilibrio entre mente, cuerpo y espíritu, algo fundamental en esta ruta que me sirvió de entrenamiento físico y mental para lo que vendría después: el Camino Primitivo.
🌾 III. De Gijón a Llames: La Asturias Etnográfica
La primera jornada hasta Sietes fue la prueba de fuego: 1200 metros de ascenso para salir de la rutina y entrar en la "capital del hórreo". Dormir en Casa Prida nos permitió sentir la arquitectura local antes de afrontar el segundo día hacia Miyares.
Allí, entre las Casas de Indianos 🇺🇸, uno no puede evitar pensar en el esfuerzo y la ambición de quienes volvieron de las Américas para dejar huella en su tierra. Es un contraste fascinante con la sencillez de los caminos de montaña que nos llevarían hasta Llames de Parres.
🏰 IV. El Encuentro en Cangas y el Tramo de la Reina
Al llegar a Cangas de Onís, la emoción se multiplicó. Esta villa, primera capital del Reino, fue el lugar donde mi pareja me esperaba para compartir los últimos 10 kilómetros. Ese apoyo fue el impulso final necesario. Cruzar el Puente Romano con la Cruz de la Victoria colgando es sentir que ya estás en casa.
Recorrer el Camín de la Reina en esos kilómetros finales se hace largo, como en toda gran travesía, pero la cercanía de la Santina hace que las piernas pesen menos. Para mí, este camino es el más bonito que hay (sin desprestigiar a ninguno), porque combina la preparación física con un reencuentro emocional constante con mis raíces.
🕊️ V. Covadonga: Cuna y Milagro
La llegada a la Santa Cueva es el final de un recorrido interior. Encender una vela a la Santina 🕯️ es cerrar una promesa. Recordar la batalla del 722 d.C. bajo estas rocas te hace entender por qué Asturias es diferente. Sea por la intervención milagrosa de la Virgen o por la astucia estratégica de Pelayo, este lugar emana una energía que te renueva por completo.
✨ Reflexión Final
El Camín a Cuadonga nos enseña que para saber a dónde vamos, debemos saber de dónde venimos. Ha sido la preparación perfecta para el Camino Primitivo, pero sobre todo, ha sido una lección de historia escrita con los pies. ¡Revivirlo es volver a nacer!
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🍴 Gastronomía sugerida: No te vayas de Cangas sin probar un buen Queso Gamonéu o una tabla de quesos de los Picos, acompañados de una sidra en la Plaza del Mercado.
📸 Galería de la Peregrinación: De Gijón a la Santina
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