Ruta de los Covarones del río Tuernes: Agua, cuevas y leyendas en Llanera

Partiendo de la sombra de la iglesia de San Cucao, nos adentramos en una Asturias serena que esconde tesoros bajo la tierra. Los Covarones del río Tuernes no son solo cavidades calcáreas; son el eco de antiguos molinos y el refugio de un río que esculpe la roca a su antojo. Una ruta circular de 15,7 kilómetros donde el rugido del agua y la sorpresa de la lluvia nos recordaron que en la montaña, el camino siempre manda.

📍 Punto de Partida: San Cucao de Llanera

Comenzamos nuestra caminata en el concejo de Llanera. El día se presentaba respetuoso, permitiéndonos avanzar por una cómoda acera desde la iglesia de San Cucao. Pronto, el asfalto cedió el paso a una pista de tierra y piedra, rodeada de robles y castaños que nos regalaban esa sombra tan nuestra. El caminar es suave, casi llano, ideal para disfrutar de la charla y el entorno.

🌊 El Corazón de la Ruta: Los Covarones

Tras pasar un área recreativa impecable, nos desviamos hacia el plato fuerte del día: los Covarones del río Tuernes. La belleza del lugar es sobrecogedora. Aquí, donde el río se hace fuerte, aún resisten los restos del antiguo Molín de Casa Pina.

Contemplar las cuevas desde ambas márgenes es un espectáculo visual. En verano, cuando el caudal amansa, es posible cruzar por su interior, pero en estas fechas el Tuernes baja con la fuerza de quien es dueño de su cauce. Retomamos la senda cruzando un puente que exhala historia —con ese aire de los puentes antiguos que algunos llaman romanos— y nos dirigimos hacia Brañes para nuestro merecido tentempié bajo la protección de su iglesia.

⛈️ La Aventura del Barro y la Lluvia

La montaña asturiana rara vez nos deja sin sorpresa. A mitad de camino, el cielo decidió participar: una lluvia intensa nos obligó a echar mano de capas y paraguas. El paisaje cambió su tono; el sonido del río Nora a nuestra izquierda se volvió más ronco y el barro empezó a reclamar sus derechos.

El momento de máxima atención llegó al vadear los riachuelos. Gracias a la pericia de los colaboradores y el uso de cuerdas a modo de pasamanos, superamos el caudal sin incidentes. Ese tramo sinuoso y resbaladizo, rozando el río, nos exigió concentración máxima: un paso en falso y el baño estaba asegurado. Superada la prueba, la Senda Fluvial del río Nora nos regaló un paseo majestuoso bajo el aguacero, con el agua rugiendo a nuestro lado.

🍽️ Gastronomía: Sabores de Llanera

Tras una ruta así, el cuerpo pide el calor de la cocina local. En esta zona de Llanera, no puedes dejar de probar:

  • Faba Asturiana: Aquí se cultiva una de las mejores legumbres de la región. Un pote asturiano en San Cucao es gloria bendita para quitar el frío de la lluvia.
  • Carne de la zona: Los asados de ternera asturiana de los valles son imprescindibles.
  • Postres: No te vayas sin preguntar por los Frixuelos o el arroz con leche con su capa de azúcar requemada.

🌿 Reflexión final

Caminamos bajo el sol y terminamos bajo la lluvia, pero así es la vida y así es Asturias. Los Covarones nos enseñaron que la fuerza del agua, persistente y paciente, es capaz de atravesar la roca más dura. De la misma forma, la buena compañía y una mano amiga en una cuerda nos permiten superar cualquier riachuelo que se nos ponga por delante. Volvemos a San Cucao mojados por fuera, pero con el alma llena de naturaleza.

Más información sobre la zona:

📸 Galería de la Ruta

Momentos capturados entre el Tuernes y el Nora










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