El Bosque de la Cervatina: Hayedos infinitos y Tejos Milenarios en Puebla de Lillo

🌳 Epílogo: Susurros de Haya y Tejo

Adentrarse en el Bosque de la Cervatina es como abrir un libro de cuentos escrito por la propia tierra. En esta ruta, que parte de la histórica Puebla de Lillo, nos dejamos envolver por la densidad de uno de los hayedos más hermosos de la Montaña de Riaño y Mampodre.

Recorremos la senda que nos lleva desde la Fuente del Obispo hasta la mística Tejeda, donde árboles milenarios custodian secretos celtas. Entre leyendas de ríos que nacen del sacrificio y ermitas que piden lluvia, esta caminata de cinco horas y media es una oda a la paciencia de la naturaleza y al color del otoño.

Sabías que: El Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre ha visto recientemente reforzada su protección para el urogallo cantábrico en zonas limítrofes a la Cervatina. Se recomienda a los senderistas extremar el silencio en las zonas de bosque denso para favorecer el hábitat de esta especie tan amenazada.

Nuestra nueva ruta nos sumerge en el corazón vegetal de la Montaña de Riaño y Mampodre, una de las antesalas más impresionantes del Parque Nacional Picos de Europa. El destino: el legendario Bosque de la Cervatina, un tapiz de hayas que esconde un secreto botánico de valor incalculable. La caminata arranca en Puebla de Lillo, un municipio con historia, desde la histórica Fuente del Obispo, lista para hidratar nuestros pasos.

El Ascenso a Vega Trecillo: La Puerta del Hayedo

El inicio de la senda es cómodo. Avanzamos en llano, cruzando el Río Celorno sobre un puente y dejando atrás una pista canadiense. Es un calentamiento suave antes de afrontar el único tramo de subida sostenida de la jornada. Tras aproximadamente una hora de ascenso, llegamos a las extensas praderías de Vega Trecillo. Esta vega, enclavada entre montañas, nos sirvió de mirador natural para contemplar el paisaje antes de internarnos en el primer hayedo.

Cruzamos este primer bosque en ligera subida, un preludio cargado de hayas y robles espectaculares. Al llegar a un alto, el paisaje que se abre ante nosotros es un regalo: una preciosa estampa de la montaña que nos obligó a detenernos y a contemplar el lienzo vegetal.

La Leyenda de los Ríos: Polma y Curienno

Las montañas de Puebla de Lillo y sus collados están marcadas por viejas leyendas que fusionan el amor y el paisaje. La más conocida habla de Polma y Curienno, dos jóvenes amantes astures en tiempos de la conquista romana.

  • Leyenda: La hermosa Polma fue raptada por el general romano Canioseco. Curienno la buscó incansablemente y, al encontrarla en un monte, y ante la imposibilidad de huir de las legiones, optó por blandir su espada y sacrificar a su amada. Se dice que los charcos de sangre de este trágico acto dieron origen a las fuentes de los Ríos Porma (por Polma) y Curueño (por Curienno), ríos que abrazan la comarca y que simbolizan el amor eterno.

El Corazón de la Cervatina: Hayedos y Tejos Sagrados

Tras pasar el Collado de Ruidosos (y su arroyo homónimo), la senda nos introduce en el corazón del Bosque de la Cervatina. Este hayedo es denso y tupido, un lugar donde el haya es la indiscutible protagonista, luchando por el espacio con algún roble de tronco espectacular.

Un breve repecho final nos llevó a una pequeña mesa de descanso. Tras caminar aproximadamente dos horas desde Puebla de Lillo, fue el sitio ideal para hacer nuestra parada técnica, reponer fuerzas y disfrutar de la paz que solo ofrece un bosque tan frondoso.

La Tejeda de la Cervatina: El Tesoro Escondido

Después de la pausa, una ligera desviación nos reveló el verdadero tesoro de la ruta: la Tejeda de la Cervatina. Un rodal de tejos centenarios, algunos de porte impresionante, que se protegen dentro de un cercado para evitar la erosión de los cérvidos y el pastoreo.

  • Curiosidades del Tejo: El tejo (Taxus baccata) es un árbol venerado en la cultura celta y astur. Prácticamente todas sus partes, excepto el arilo (la parte roja del fruto), son altamente tóxicas. En la tradición, el tejo era a menudo plantado en puntos sagrados, siendo un símbolo de la eternidad. Entrar en el cercado, observarlos de cerca y sentir su imponente presencia, vale cada minuto.

Descenso y Final: Ermita y Río Rebueno

Tras admirar los tejos, retomamos la senda oficial, que ahora desciende suavemente por el Valle de Espinadal. El paisaje se abre poco a poco hasta llevarnos al Área Recreativa de Peragúas, junto al Río Rebueno.

  • Curiosidad de la Ermita: Poco antes de llegar al área, se encuentra la Ermita de Pegarúas (1748). Aunque presenta un estado semirruinoso, nos conecta con la devoción popular que antiguamente pedía intercesión para implorar la lluvia en épocas de sequía.

La última hora de camino transcurre por una cómoda pista a lo largo de la Vega de Río Silván, regresando finalmente a Puebla de Lillo tras cinco horas y media de caminata.

🍴 Sabores de Puebla de Lillo

La montaña leonesa ofrece una gastronomía contundente para reponer fuerzas:

  • Cocido Leonés: Un clásico imprescindible en la zona, ideal para los días de otoño e invierno.
  • Embutidos de Caza: Puebla de Lillo es famosa por su cecina de chivo y sus chorizos de jabalí o venado.
  • Restaurante Recomendado: No dudes en visitar el Restaurante Madrid en el pueblo, conocido por sus platos de cuchara tradicionales.

Reflexión Final: El Legado de la Lentitud

El Bosque de la Cervatina y su Tejeda nos regalan una profunda lección sobre la lentitud de la naturaleza. Los tejos, capaces de vivir miles de años, no se apresuran. Esta ruta nos obliga a cambiar el ritmo, a respirar el aire limpio de la montaña y a contemplar los detalles. Caminar por aquí no es solo hacer ejercicio, es una forma de detener el tiempo y honrar la paciencia del bosque.

"En la quietud de la Cervatina, el tiempo no se mide en horas, sino en los siglos que tarda un tejo en tocar el cielo."



📸 Galería: El Alma de la Cervatina

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