La Senda del Vigía: Travesía del Faro de Nieva al Cabo Peñas

🌊 Epílogo: El Rugir del Cantábrico

La costa central de Asturias nos regala una de sus travesías más épicas: la Senda del Vigía (PR-AS 25). En este relato, recorremos los acantilados de Gozón en un desafío de casi 20 kilómetros que une el Faro de San Juan de Nieva con las proximidades del imponente Cabo Peñas.

Desde baterías militares reconvertidas en faros hasta el místico Menhir de Tresmurios, esta jornada es una inmersión en la historia ancestral y la vida local. Una ruta donde aprendimos que la meta es secundaria cuando el camino ofrece tesoros como las dunas de Xagó o las curiosas señales de Portazuelos.

Actualidad en el Cabo Peñas: El Centro de Interpretación del Medio Marino de Peñas ha actualizado recientemente su exposición sobre cetáceos del Cantábrico, convirtiéndose en una parada obligatoria para entender la biodiversidad que se avista desde estos acantilados durante la ruta.

La costa central de Asturias guarda en el concejo de Gozón una de sus sendas más épicas y desafiantes: la travesía que une el Faro de San Juan de Nieva con el imponente Cabo Peñas, el punto más septentrional del Principado. Esta ruta, el PR-AS 25, es un desafío de casi 20 kilómetros que no solo exige buenas piernas, sino también una mirada atenta a la historia que se esconde tras cada acantilado.

Punto de Partida: El Faro Guardián de la Ría

Nuestro viaje comienza en el Faro de San Juan de Nieva, también conocido como Faro de Avilés. Su ubicación es clave, justo en la margen oriental de la bocana de la ría.

  • Acontecimiento Histórico y Real: El faro, encendido por primera vez en 1863, fue construido sobre los restos de una antigua batería militar que defendía la ría de los ataques. Los cañones de esta fortificación se conservan hoy en el Parque del Muelle de Avilés. El faro actual es un testigo silente de los siglos de comercio y defensa marítima.

Desde aquí, la ruta nos saca de la zona industrial y portuaria para llevarnos de lleno a la costa brava, pasando por Nieva y la Playa de Xagó, un arenal extenso y protegido por un impresionante campo de dunas.

El Secreto de Tresmurios y la Parada en Portazuelos

Tras cruzar Xagó, la senda se pega al acantilado, pasando por la costa de Verdicio. Este tramo es una sucesión de salientes rocosos que ofrecen vistas dramáticas del Cantábrico. Fue en esta zona donde nos encontramos con un testigo de piedra de la historia más remota de Asturias, identificando así el Menhir de Tresmurios, un vestigio prehistórico que nos conecta con los primeros pobladores de la rasa costera.

La energía del mar se mezcla con el ingenio humano, como descubrimos en el Mirador de Portazuelos. Al pararnos a tomar el tentempié, descubrimos una curiosidad muy local: la inesperada utilidad que los vecinos de la zona dan a las bombonas de butano, transformadas en originales balizas o elementos de señalización en fincas y caminos rurales. Pequeños detalles que le dan sabor y carácter a la ruta.

El Eje de la Aventura: Leyendas de Corsarios y Naufragios

A pesar de los kilómetros, el camino no daba tregua. La sensación de aislamiento y la fuerza del mar nos conectan con los viejos mitos del litoral.

  • Leyenda de las Galernas: El Cabo Peñas y sus acantilados están íntimamente ligados a las historias de naufragios y galernas. La leyenda de los atalayeros, que encendían hogueras en los promontorios para guiar a los barcos de vuelta, es el eco de una época de lucha constante contra un mar implacable que no perdona errores.

🍴 Sabores de Gozón

Tras una ruta tan larga, el cuerpo pide el producto estrella del concejo:

  • Marisco y Pescado de Roca: Luanco y los alrededores del Cabo Peñas son famosos por sus calderetas y el virrey.
  • Marañuelas de Luanco: El dulce típico por excelencia, con su característica forma entrelazada y aroma a limón y canela.
  • Restaurante Recomendado: Cualquier sidrería en la zona de Verdicio o Luanco es ideal para disfrutar de una ración de percebes o un buen bonito del norte si es temporada.

Reflexión Final: El Camino es la Verdadera Meta

La Senda del Vigía nos recuerda una lección vital: a veces, el objetivo final no es tan importante como el camino recorrido. No llegamos al Faro de Peñas, pero encontramos un menhir, descubrimos la curiosidad de las bombonas de butano en Portazuelos y, sobre todo, reforzamos el vínculo del grupo. La belleza de esta ruta no se mide en metros, sino en las historias compartidas y en la conexión con la historia ancestral y la vida local. Volveremos, sí, pero llevamos ya con nosotros la esencia de Gozón.

"El mar no tiene memoria, pero sus acantilados guardan los pasos de quienes se atreven a vigilarlo."



📸 Galería: El Horizonte de Gozón

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